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Cannabmed | Entrevista al médico especialista Joan Parés
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Entrevista al médico especialista Joan Parés

Entrevista a Joan Parés, médico con seis años de experiencia en el acompañamiento a personas que consumen cannabis por motivos medicinales es uno de los miembros del Comité Científico de Cannabmed.

¿Cuáles son los principales perfiles de pacientes que te has encontrado?
Teniendo en cuenta que he asistido a pacientes a través de los CSC (Clubs Sociales de Cannabis), las que más se han acercado son personas con dolor neuropático, normalmente mayores de 40 años, con problemas de artrosis, diabetes, migrañas… Son personas que acuden al cannabis después de no haberles funcionado otros tratamientos, o hartas de tomar pastillas yque buscan soluciones alternativas.
Pero, claro, no todas son susceptibles de ser tratadas con la hierba, algunas de ellos tienen que pasar a aceites y concentrados de la planta, y estos son dos tipos de tratamiento muy diferentes.
El tratamiento herbal se basa en encontrar la variedad de planta que a uno le va mejor, es un proceso relativamente fácil y accesible en comparación con el tratamiento con aceite, que es más complejo debido a la dificultad de acceso a aceite de buena calidad a precio reducido.

Y cuando empiezan a probar el cannabis, ¿cómo suele reaccionar la salud de los pacientes?
Existen dos reacciones muy claras: la persona que lo tolera y la persona que no. La que no lo tolera, normalmente es porque le produce una desorientación del tiempo y del espacio que no le agrada, o directamente porque no nota nada. Y luego hay otras a las que les va muy bien, que empiezan a reducir otros tratamientos analgésicos, sedantes, ansiolíticos, con una dosis diaria de marihuana que normalmente oscila entre los 2 y los 3 gramos, fumada o vaporizada (yo aconsejo la segunda), y solucionan significativamente su problema de dolor. Descansar mejor, les cambia el humor. No obstante, esta no es la mayoría. Aún no puedo darte un tanto porciento porque aún estoy manejando estadísticas y recogiendo datos, pero así de entrada diría que aproximadamente un 40% de las personas que nos han visitado han mejorado con el cannabis herbal.

Una vez empiezan los tratamientos, ¿cuáles son las principales dificultades que encuentran las personas enfermas?
Una de las principales dificultades es encontrar un producto de calidad. A día de hoy, pocas asociaciones hacen análisis exhaustivos de la hierba que producen, además de la dificultad que les supone mantener en el tiempo una variedad. Algunas personas encuentran lo que buscan un día, pero al cabo de una semana se ha acabado y tienen que volver a probar con otra. Y a veces sirve, y a veces no. La mayoría de clubes tienen variedades con una ratio normalmente alta de THC, pero pocas de ellas producen plantas con porcentajes altos de CBD.
De todas formas, creo que no es la labor de los CSC el atender a personas con enfermedades. Esto debería ser una responsabilidad de la Seguridad Social, debería ser la sanidad pública la que se ocupe de esto. Como no es así, se ocupan de buena fe los CSC que tienen ganas de ayudar. Algunos de ellos ofrecen descuento, incluso gratuidad, a este tipo de usuarios.

A pesar de que existe el Sativex, por lo que muchos políticos piensan que con el cannabis medicinal ya está todo hecho, ¿cuál es la respuesta que las personas encuentran en la administración pública al mostrar su voluntad de usar cannabis y en qué medida es el Sativex una respuesta para ellas?

El Sativex podría ser una respuesta para muchas de ellas pero los médicos no están por la labor. Lo recetan sólo en algunas clínicas del dolor, con ganas de ayudar, pero la mayoría se muestran reacias porque no tienen experiencia, formación ni conocimiento respecto al medicamento y las dosis que hay que proporcionar, y como ya tienen una farmacopea que ‘les sirve’ no investigan mucho más. Por lo tanto, es imprescindible hacer una formación a los médicos para que sepan recetar cannabis, para que entiendan sus efectos y, sobre todo, para que conozcan todos los descubrimientos que se han llevado a cabo en los últimos años respecto al sistema endocannabinoide, ya que la mayoría ignora totalmente su existencia.
A parte de esto, el acceso al Sativex es más fácil para las personas que lo obtienen gratis por parte de las administraciones, ya que al ser un medicamento caro no es accesible para todo el mundo. En este sentido, es una paradoja que la administración, por una parte acepte un tratamiento, y por otra parte prohíba la investigación de los cannabinoides en pacientes con dolor.

Como miembro del OEDCM, habiendo participado en el gabinete terapéutico de la CatFAC y ahora como asesor en Kalapa Clinic, ¿cómo ves el futuro de las políticas de cannabis a corto y a medio plazo?
Veo que se está moviendo el tema en algunos aspectos, pero todavía hay unas dificultades tremendas. Los políticos, cuando hablas con ellos sobre el tema, todos lo entienden perfectamente, pero no lo marcan como prioridad en ningún caso. Y claro, esto dificulta que se oficialice un tratamiento incluso en farmacias. A pesar de que sólo llevamos un año de vida, desde el Observatorio ya hemos empezado a trabajar para llevar a cabo un estudio clínico con pacientes con Colitis ulcerosa en Euskadi y otro con niños con epilepsia en Madrid, aunque he de reconocer que nos ha costado bastante encontrar los permisos, hay barreras difíciles de derribar, donde los prejuicios están en la cabeza de las personas, el modelo mental que tienen es algo difícil de cambiar. Pero bueno, no dejaremos de insistir.
Sí que es más destacable la evolución en este sentido de otros países como Chile, Uruguay, algunos estados de EEUU y Canadá entre otros, donde se están llevando a cabo importantes avances, los cuales esperemos que pronto inspiren las políticas europeas en una dirección más tolerante con el cannabis.

¿Podrías contarnos algún caso especialmente significativo donde el uso del cannabis haya mejorado la situación de alguna persona con problemas de salud?
Hay algunos casos especialmente sorprendentes, sobre todo en casos de mujeres que sufren fibromialgia. Porque la incomprensión que han sufrido estas pacientes a causa de su enfermedad —incluso por parte de los médicos, de los familiares, compañeros de trabajo, que las han etiquetado de cuentistas, de vagas, perezosas, histéricas…— les crea un trauma psíquico, y la ventaja que tiene la marihuana es que además de calmar el dolor físico, es un ansiolítico y calma el estrés traumático que hayan podido padecer hasta el diagnóstico de su enfermedad, cambiando en algunos casos drásticamente la calidad de vida de las personas que la padecen.
También tenemos el caso de un chico que tuvo un accidente de moto gravísimo, que después de ser tratado clínicas del dolor con especialistas fue declarado inválido para cualquier trabajo, y a través del Sativex y de la marihuana ha conseguido volver a trabajar, es informático, y vuelve a tener una vida, no normal al 100%, pero muy recuperada. Son casos realmente espectaculares.

A modo genérico, ¿qué tipo de productos están al abasto de estos pacientes más allá del Sativex y qué contradicciones hay al respecto?
Con los productos hay una dificultad enorme en el sentido de que muchas personas acceden a ellos a través de Internet. Y en Internet se pueden ofrecen gangas, maravillas, milagros y cantidad de barbaridades que no tienen ningún tipo de fundamento científico ni clínico viable. La fiabilidad de un aceite viene determinada por los análisis que tenga respecto al contenido en cannabinoides, la ausencia de tóxicos, metales pesados, pesticidas, abonos, etc. En un análisis que desde el Observatorio queríamos precisamente validar, nos encontramos con que un analizar exhaustivamente una muestra de aceite cannábico puede valer hasta 3500€, factor que impide a cualquier CSC poder hacer análisis completos de sus productos.
Existen pocas marcas comerciales que sí que cumplen estas funciones, y sus mismos productores reconocen que el precio con que salen a la venta es elevadísimo. 50 ml. de un aceite de CBD cuestan 100€, y 50 ml. de CBD en una persona de 50/60kg., como se calcula la dosis por peso, viene a ser un tratamiento para 1-2 semanas máximo. Esto hace que la persona, a no ser que note una mejoría espectacular, no siga con los aceites porque le cuesta muchísimo. Sin embargo los medicamentos de la farmacia recetados por su médico no le cuestan casi nada.
Una persona mayor con epilepsia que quiera hacer un tratamiento con CBD y THC bien hecho, le puede costar hasta unos 1000€ al mes, lo cual no está al alcance de todos. En caso de los niños con epilepsia, igual no llegue a tanto, pero el coste también es muy elevado. Son niños desde recién nacidos a 10 años con decenas de convulsiones diarias, las cuales no le permiten un desarrollo psicomotriz normal, y los padres obviamente están dispuestos a gastar lo que sea. Pero en realidad es la Seguridad Social quien debería cubrirlo.

Como miembro del comité científico de Cannabmed, ¿qué expectativas tienes con el congreso?
Es una alegría que se haya organizado este congreso y espero que sigan muchos más porque es una manera científicamente fiable de divulgar todos estos aspectos que estamos comentando. Si los políticos tuvieran un poco de sensibilidad hacia el tema se darían cuenta de lo fácil que es solucionar esta situación, porque simplemente autorizando un dispensario en el cual se pueda dar un producto de calidad, verían que la cantidad de personas que se beneficiarían de ello sería muy elevada.