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DOLOR
CRÓNICO

Dolor Crónico

lisinopril price Cada día hay más investigación en la que se demuestra que el cannabis puede ser tanto un coadyuvante de los fármacos convencionales existentes para tratar el dolor, como una medicina sustitutiva de dichos fármacos.

nurofen uk formulate El dolor es un trastorno universal que supone uno de los mayores retos para la salud pública, tanto en términos clínicos como económicos y que no sólo afecta a la persona que lo padece, sino que tiene una inmensa repercusión en su entorno. No hay nada más desesperante para un paciente y sus allegados que el padecimiento por parte del primero de un dolor crónico, que cuando no es tratado adecuadamente puede llegar a afectar a la dignidad de la persona. Numerosas patologías médicas cursan con dolor: artritis, migrañas, lesiones neuronales, cáncer y un largo etcétera. Actualmente se dispone de una gran cantidad de fármacos para el tratamiento del dolor con un grado de eficacia variable, según cada paciente y cada patología. Cada día hay más investigación en la que se demuestra que el cannabis puede ser tanto un coadyuvante de los fármacos convencionales existentes para tratar el dolor, como una medicina sustitutiva de dichos fármacos. De hecho, de entre todos los pacientes que hacen uso de cannabis medicinal, una de las principales patologías por las que la usan es para tratar el dolor crónico.

buy stromectol detail “El dolor crónico es la principal patología por la que los enfermos hacen uso del cannabis medicinal, tanto en los programas de cannabis medicinal autorizados como de forma automedicada.”

deal http://ypsdigital.com/15723-lasix-costo.html Por ejemplo, de las personas registradas en los programas de cannabis medicinal de los Estados Unidos, el 92,2% de los pacientes lo usan para el tratamiento del dolor grave y crónico (173). Con respecto a una muestra de 628 usuarios de marihuana medicinal en Canadá, el dolor estaba entre los tres principales síntomas. El 72% de los pacientes refirieron que la marihuana fue siempre útil y el 24% que lo era frecuentemente. Aunque algo más de la mitad de la muestra total manifestó usar otras medicaciones; de ellos, casi el 80% refirió que la marihuana tenía menos efectos secundarios que el resto de fármacos (174).

buy modalert Con relación a una muestra internacional que incluía pacientes de diferentes países europeos y norteamericanos, la condición médica principal por la que los pacientes utilizaban marihuana medicinal era también el dolor crónico (29,2%) (175). En una encuesta realizada en el Reino Unido entre pacientes que se auto-medicaron con cannabis, el 40% refirió hacerlo para el tratamiento del dolor y, en España, una encuesta realizada sobre 2250 pacientes sobre uso de cannabis medicinal para tratar sus patologías médicas, de los cuales respondió el 5,8%, el 44,6% refirió que lo utilizaba para el tratamiento de los síntomas del dolor (176). Con relación al alivio de los síntomas, en una encuesta norteamericana compuesta en el 97% por pacientes con dolor crónico, se preguntó por el grado de alivio que experimentaba al utilizar cannabis: en una escala de 0 a 10 de intensidad del dolor, la disminución media fue de 5 puntos (7,8 a 2,8) entre antes y después de consumir cannabis, lo cual implica una disminución relativa promedio del 64%. La mitad de los encuestados informó también experimentar alivio del estrés y la ansiedad secundarios a la enfermedad y casi la mitad (45%) refirió alivio del insomnio. La mayoría de los pacientes (71%) no refirieron experimentar efectos adversos (177).

can you buy prednisone over the counter “Hasta el momento se han realizados estudios clínicos controlados utilizando THC y/o análogos y Sativex, en los que han participado más de 1000 pacientes con dolor crónico, la mayoría de ellos con dolor de origen neuropático, con resultados positivos. Los preparados que contienen CBD (Sativex) han mostrado una mejor tolerabilidad.”

go now El cannabis se ha utilizado durante miles de años para el tratamiento del dolor, pero ha sido en las últimas décadas cuando se ha empezado a acumular evidencia científica sobre su eficacia, así como de la implicación del sistema cannabinoide endógeno en los mecanismos de la analgesia, el cual ejerce modulación en todas las fases del procesamiento del dolor. Ya vimos en el capítulo 1 cómo el sistema endocannabinoide funciona de manera retrógrada, esto es, inhibiendo la activación de señales en respuesta a una actividad neuronal excesiva. Esta inhibición del disparo neuronal se manifiesta en las vías del dolor en forma de analgesia y reducción de la sensibilidad del dolor. Hay gran abundancia de receptores CB1 tanto en las áreas cerebrales encargadas de procesar el dolor, como en los nervios periféricos que transmiten las sensaciones dolorosas al cerebro, así como en las áreas cerebrales relacionadas con la valoración afectiva del dolor (áreas fronto-límbicas). Por su parte, los receptores CB2 juegan un importante papel en la reducción de los procesos infamatorios y, sobre todo, en la señalización del dolor y pueden ser de particular relevancia en los estados de dolor crónico. Además, tanto la anandamida como el 2-AG han demostrado poseer propiedades analgésicas en numerosos estudios de modelos animales (178). El conocimiento de la implicación del sistema cannabinoide endógeno, junto con el cúmulo de evidencias provenientes de investigación animal, indica que la modulación farmacológica por medio de cannabinoides es una estrategia sumamente interesante para el tratamiento de los estados de dolores refractarios y crónicos.

“La acción analgésica del THC se debe a su acción sobre los receptores CB1, que se encuentran ampliamente distribuidos en las áreas cerebrales encargadas de procesar las señales de dolor. El CBD, por su parte, aparte de propiedades analgésicas, también posee propiedades antiinflamatorias, por lo que, desde un punto de vista clínico, es más recomendable su utilización conjunta.”

Hasta el momento, se han realizado ensayos clínicos tanto con marihuana como con diferentes cannabinoides naturales y sintéticos en los que han participado más de 1000 pacientes, mostrando eficacia en diferentes tipos de dolor crónico, siendo la mayoría de los estudios con pacientes de dolor neuropático (179) (un tipo de dolor resultante de una lesión en el sistema nervioso central y/o periférico) que se presenta en enfermedades propias del sistema nervioso como la esclerosis múltiple, pero también en otro tipo de enfermedades como la diabetes. Tanto el THC, como sus análogos sintéticos (nabilona y dronabinol) como el Sativex se han mostrado útiles en los ensayos clínicos realizados hasta el momento. Por su parte, el CBD, además de también poseer propiedades analgésicas (180), su capacidad para reducir los efectos psicológicos adversos del THC, así como su potencial como ansiolítico, hace que su combinación con el THC, o su presencia en la marihuana herbal, coadyuven con el THC para facilitar su propiedad analgésica.

Pero no sólo el THC y el CBD, los principales fitocannabinoides de la planta del cannabis, tiene propiedades analgésicas. Otros fitocannabinoides no psicoactivos como el tetrahidrocannabivarin (THCV), cannabigerol (CBG) y el cannabicromo (CBG) también están arrojando evidencias al respecto. Y lo que es más interesante: parece que los terpenos presentes en la planta del cannabis también interactúan con los fitocannabinoides para potenciar sinérgicamente con ellos el efecto analgésico (181). Los terpenos son moléculas que aportan olor y aroma a muchos productos alimentarios y están designados por diferentes agencias reguladoras, entre ellas la FDA (Food and Drug Administration), como “generalmente reconocidos como seguros”. Este fenómeno hace que la utilización de la planta del cannabis, con su rica composición en diferentes cannabinoides y terpenos, se considere una estrategia más interesante que la administración de compuestos aislados (182), y que incluso ya haya evidencias de estudios en modelos animales que apuntan en esa dirección (183).

“El cannabis actúa de manera sinérgica con los opiáceos (como la morfina) por lo que utilizados en combinación permite reducir las dosis de opiáceos y así evitar los efectos adversos de éstos, principalmente la sobredosi”.

Por último, existen cada vez más estudios clínicos (184), investigaciones basadas en encuestas (185) y casos anecdóticos (186), que muestran cómo en pacientes con dolor crónico en tratamiento con opiáceos, el uso de marihuana les permite reducir las cantidades de opiáceos que toman. Algo, por otra parte, que está en consonancia con la investigación animal y farmacológica, en la que existen abundantes estudios en los que se ha encontrado que la combinación de cannabinoides con opiáceos actúa sinérgicamente (187) de tal modo que se necesitan dosis más bajas de opiáceos para conseguir el efecto analgésico, lo cual reduce considerablemente el riesgo de sobredosis, que, a diferencia del cannabis, en el caso de los opiáceos puede ser mortal. De hecho, un estudio publicado recientemente ha encontrado que en los estados norteamericanos en los que el uso de marihuana medicinal está legalizado, la cantidad de muertes por sobredosis producidas por los fármacos analgésicos, principalmente opiáceos, es un 24,8% más baja que en el resto de estados (188).

173. Bowles DW. (2012). Persons registered for medical marijuana in the United States. J Palliat Med. 15(1):9-11.
174. Walsh Z, Callaway R, Belle-Isle L, Capler R, Kay R, Lucas P, Holtzman S. (2013). Cannabis for therapeutic purposes: patient characteristics, access, and reasons for use. Int J Drug Policy. 24(6):511-6
175. Hazekamp A, Ware MA, Muller-Vahl KR, Abrams D, Grotenhermen F. (2013). The medicinal use of cannabis and cannabinoids–an international cross-sectional survey on administration forms. J Psychoactive Drugs. 45(3):199-210.
176. Borras R, Modamio P, Lastra CF, Marino EL. (2011). Medicinal Use of Cannabis in Spain. Altern Ther Health Med. 17(5):52- 54.
177. Webb CW, Webb SM. (2014). Therapeutic benefits of cannabis: a patient survey. Hawaii J Med Public Health. 73(4):109- 11.
178. Woodhams SG, Sagar DR, Burston JJ, Chapman V. (2015). The role of the endocannabinoid system in pain. Handb Exp Pharmacol. 227:119-43.
179. Fine PG, Rosenfeld MJ (2013). The endocannabinoid system, cannabinoids, and pain. Rambam Maimónides Med J. 4(4):e0022.
180. Maione S, Piscitelli F, Gatta L, Vita D, De Petrocellis L, Palazzo E, de Novellis V, Di Marzo V. (2011). Non-psychoactive cannabinoids modulate the descending pathway of antinociception in anaesthetized rats through several mechanisms of action. Br J Pharmacol. 162(3):584-96
181. Ver notas a pie 7 y 8.
182. Gertsch J, Pertwee RG, Di Marzo V. (2010). Phytocannabinoids beyond the Cannabis plant – do they exist? Br J Pharmacol. 160(3):523-9.
183. Comelli F, Giagnoni G, Bettoni I, Colleoni M, Costa B. (2008). Antihyperalgesic effect of a Cannabis sativa extract in a rat model of neuropathic pain: mechanisms involved. Phytother Res. 22(8):1017-24.
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185. Degenhardt L, Lintzeris N, Campbell G, Bruno R, Cohen M, Farrell M, Hall WD. (2015). Experience of adjunctive cannabis use for chronic noncancer pain: findings from the Pain and Opioids IN Treatment (POINT) study. Drug Alcohol Depend. 147:144-50.
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