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Cannabmed | Mentes y Puertas Cerradas
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Mentes y Puertas Cerradas

Un valor fundamental del mundo médico es la importancia de estar abierto a nuevos avances y a participar en los debates sobre nuevos descubrimientos. Por eso, leo con desilusión en esta publicación que la Organización Médica Colegial (OMC) no solo se opone al cannabis terapéutico, sino que también está en contra de la propuesta de Ciudadanos de crear un Comisión en el Congreso de los Diputados para estudiar el tema. Los médicos nunca deberían dar la espalda a un debate científico sobre ninguna cuestión (y muy especialmente en temas tan omnipresentes) en los últimos años como es el del cannabis medicinal, y en un foro tan importante como es el Parlamento que representa a toda la ciudadanía. Cuando cerramos las mentes a una discusión democrática, cerramos la puerta a los pacientes que merecen ser oídos.

La verdadera realidad sobre el cannabis terapéutico en España es que estamos aislados y a la cola del debate. Ya son muchos los países que han tomado el camino de permitir el uso terapéutico del cannabis, por ejemplo, Alemania, Estados Unidos, Chile, Israel y Canadá, entre otros muchos. Y, lo cierto es que al tomar estas decisiones, estos gobiernos  se han basado en la ciencia y evidencia disponible en la actualidad. El cannabis terapéutico ya no es algo clandestino.  ¿Se equivocan todos estos países? Muchas somos las que pensamos que merece la pena dar a conocer estas experiencias en un foro público y decidir democráticamente.

De hecho, hay una evidencia científica creciente a favor del uso del cannabis. Varios estudios han demostrado la capacidad del cannabis en aliviar síntomas de una amplia gama de enfermedades, como el estrés postraumático, el Alzheimer, el VIH/SIDA, trastornos asociados al cáncer, y muchos más. La universidad más reconocida en el mundo implicada en estas investigaciones, la Johns Hopkins University, ha publicado un informe que demuestra que los estados en los EE.UU. que tienen cannabis terapéutico tienen una tasa de muerte relacionada con los opioides mucho menor que los que no lo tienen. No se puede menospreciar su trabajo tan a la ligera.

Lo que propone Ciudadanos es el debate en una Comisión para estudiar la evidencia que existe sobre el cannabis terapéutico. Se debatirán sobre todos los pros y los contras de la cuestión. Deberían poder participar pacientes como yo y médicos comos los de la OMC. La posición de la OMC (denunciar una Comisión antes de que esta pueda llegar a cualquier conclusión) me parece anti-científico y poco comprensible.

Soy una apasionada de este tema porque soy paciente. Hace un año un autobús me atropelló y me dejó en estado de coma durante tres semanas. He sobrevivido milagrosamente, pero sufro mucho dolor. He probado todos los medicamentos “tradicionales” pero lo que mejor alivia mi dolor es el cannabis. El consumo de cannabis me ha ahorrado tres operaciones, según los médicos, por consolidar hueso, reducir dolor, y eliminar discopatía. Pero no es una situación ideal. Al contrario, nosotras como pacientes vivimos con amenazas legales por el uso de esta medicina. Existe el riesgo de las multas de la policía, el peligro de viajar con la medicina y las sanciones por la Ley de Tráfico. Además, corremos riesgos desmesurados como perder la custodia de nuestros hijos, ser expulsados de una unidad del dolor o perder nuestro trabajo por el estigma asociado a esta medicina.

Seguramente mi experiencia no sea suficiente como para convencer a la OMC para que cambie su oposición frente al cannabis terapéutico. Pero sí deberían cambiar su actitud sobre la Comisión que propone Ciudadanos. Colaborar y participar en la Comisión es una estrategia más consistente con los valores y la ética de los profesionales médicos. Por parte de los y las pacientes, exigimos participación (no prohibicionismo) con respecto a este debate importante.