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Cannabmed | En el Día Mundial de la Salud reflexionamos sobre el uso terapéutico del Cannabis
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En el Día Mundial de la Salud reflexionamos sobre el uso terapéutico del Cannabis

En el Día Mundial de la Salud reflexionamos sobre el uso terapéutico del Cannabis

Hoy, en conmemoración del Día Mundial de la Salud, es necesario elevar la voz de quienes han encontrado el “nivel más alto posible de salud física y mental” con el uso del cannabis.

Hace unos años, Giorgia empezó a padecer dolor generalizado, coincidiendo con la llegada de la menopausia. Esto tuvo un gran impacto en su día a día: influyó en su trabajo, en su capacidad para conciliar el sueño y, en definitiva, en su descanso y en sus posibilidades de desarrollar su vida con normalidad. Después de tratarla con analgésicos (que no hacían revertir sus síntomas), Giorgia fue diagnosticada con fibromialgia. Tras su diagnóstico, fue tratada con diferentes fármacos (desde cortisona hasta antidepresivos) en la que, en sus propias palabras, fue la peor experiencia de su vida.  Ante esta situación, Giorgia buscó información sobre su enfermedad y dio con la Unión de Pacientes por la Regulación del Cannabis (“UPRC”). Desde que tuvo conocimiento de cómo ciertos cannabinoides podían ayudarla, empezó a tomar cannabis para mejorar sus síntomas. Giorgia nos explica cómo el cannabis le ayuda a mantenerse más activa y motivada, y aunque los dolores no han desparecido totalmente, la alternativa del cannabis le proporciona una mayor sensación de control sobre su enfermedad. Sin embargo, el problema viene a la hora de acceder al cannabis que necesita. Siente mucha rabia al pensar en la inactividad de los políticos para remediar una situación que vulnera su derecho a consumir un producto terapéutico con las garantías legales, de seguridad y calidad que necesita para su salud. Es por esta razón por la que ella autocultiva el cannabis que necesita. El mensaje de Giorgia es claro: “Dejad que el paciente tenga el derecho a decidir sobre su propio tratamiento”.

Son múltiples los dilemas que plantea la situación de Giorgia: ¿por qué las personas que padecen esta enfermedad no pueden tener acceso libre y gratuito al cannabis,  en virtud del derecho a la salud? Por otro lado, ¿por qué los poderes públicos no invierten lo necesario para fomentar las medidas preventivas, si tal y como establece la ley, es su obligación? Es decir, ¿por qué están mirando para otro lado? Si la evidencia científica ha demostrado que la quimioterapia es, en mayor medida, eficaz para combatir el cáncer, ¿qué diferencia hay respecto a que el cannabis sea un tratamiento eficaz para tratar la fibromialgia, la epilepsia y otras enfermedades?

Hoy, en conmemoración del Día Mundial de la Salud, es necesario elevar la voz de quienes han encontrado el “nivel más alto posible de salud física y mental” con el uso del cannabis, pese a su ausente y necesaria regulación. Desde ICEERS y CANNABMED, hemos hecho particular énfasis en la intersección que existe entre el derecho al disfrute más alto nivel posible de salud y el derecho a disfrutar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones (en particular la libertad de investigación con sustancias fiscalizadas, como lo es el cannabis). Esta dimensión del derecho a la salud debe incluir necesariamente todos los factores determinantes esenciales de la salud, pues tal como ya lo ha establecido el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, el derecho a la salud física y mental no se limita ni reduce solamente al derecho a recibir atención a la salud. Éste debe, además de estar basado en evidencia científica, estar encaminado a proteger y a respetar la salud física y mental y de las personas en el contexto de sus comunidades. 

Recientemente, la organización FAAAT publicó el informe “Cannabis & Sustainable Development, (Paving the way for the next decade in Cannabis and hemp policy), en donde establece que es el propio prohibicionismo el principal obstáculo para la investigación científica sobre el potencial medicinal que tiene el cannabis y sus cannabinoides. Actualmente, la investigación está enfocada principalmente en su potencial riesgo de abuso. Es decir, desde las políticas punitivas se ha asumido que el cannabis no tiene potenciales médicos hasta que se compruebe lo contrario. Paradójicamente, diferentes estudios han demostrado que sustancias como el tabaco y el alcohol tienen consecuencias más dañinas sobre la salud que el cannabis, y son legales. 

La Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes tiene una doble dimensión: la primera es la de garantizar la disponibilidad de las sustancias fiscalizadas para fines médicos y científicos. La segunda, la de prevenir la producción ilícita, trafico y abuso de esas sustancias. Aún y cuando el cannabis fue sometido a los máximos niveles de fiscalización, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (“JIFE”) estableció en su informe anual de 2014, y lo reiteró en su más reciente del año 2018, que el uso de cannabinoides con fines médicos está permitido con arreglo a los tratados de fiscalización internacional, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos como las pruebas sobre su seguridad, eficacia y sea bajo supervisión médica. 

Es por esta razón que desde CANNABMED hemos promovido que los sistemas de salud proporcionen acceso medicinal a las y los pacientes que así lo requieran y que se comprometan a una regulación responsable que facilite el acceso médico, seguro y legal a una variedad de formulaciones del cannabis y cannabinoides. De igual manera, recientemente promovimos durante un evento paralelo en el marco del 62º periodo de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, que tuvo lugar en Viena el pasado mes de marzo, que la biomedicina debe co-existir con otras disciplinas, epistemologías y sistemas de conocimiento que permitan la obtención de evidencia científica multidisciplinar basada en los derechos humanos. De esta forma, existen diversas metodologías, ajenas a los ensayos clínicos que permitan demostrar la seguridad del cannabis. Esto implicaría que aquellas personas que padecen alguna enfermedad, o que pueden alcanzar un nivel más alto de bienestar gracias al uso del cannabis, puedan hacer acceder a éste de manera legal y segura. En el Día Mundial de la Salud queremos recordar que personas como Giorgia deben tener acceso a programas de cannabis medicinal, garantizando que se respete y garantice efectivamente su derecho a la salud.